La fibrilación auricular (FA) es la arritmia sostenida más frecuente en la práctica clínica. Las aurículas dejan de contraerse de forma organizada y laten de manera caótica y descoordinada; los ventrículos reciben esos impulsos de forma irregular, lo que da el sello clínico de la FA: un pulso totalmente arrítmico, sin ningún patrón, y a menudo rápido.[medlineplus]
La pérdida de la contracción auricular efectiva tiene dos consecuencias que explican casi todo lo que se pregunta del tema: el llenado ventricular pierde su empujón auricular final (por eso la FA puede descompensar una insuficiencia cardiaca o una estenosis mitral), y la sangre se estanca en la aurícula —sobre todo en la orejuela izquierda—, donde se forma el trombo que causa el ictus cardioembólico. Esas dos vías, bajo gasto/congestión por un lado y riesgo de ictus por otro, son las que sostienen las dos grandes decisiones terapéuticas: controlar la frecuencia o el ritmo, y decidir si se anticoagula.
El flutter (aleteo) auricular es una entidad distinta pero muy emparentada: en lugar de actividad caótica, es un circuito de macrorreentrada organizado, casi siempre alrededor del istmo cavotricuspídeo, con una frecuencia auricular regular en torno a 240-300 lpm y conducción AV típicamente fija (2:1, 3:1...). Comparte con la FA el mismo riesgo de ictus y las mismas indicaciones de anticoagulación, pero su tratamiento definitivo es distinto y más eficaz: la ablación.[flutter_cti_2024]